Nací en Santander (España) en 1971. Por cuestiones de
estudios y -sobre todo- debido a la profesión de entrenador de fútbol de mi
padre (Leer relato “El flautista del balón")pasé
mi infancia y juventud cambiando de ciudad de residencia -principalmente
Barcelona y Santander, en distintas etapas- más un año en Vigo y dos en Bilbao.
Estos continuos cambios me abrieron la mente, me dieron a
conocer a gente interesante y diversa…Aunque también me dejaron una sensación
de “Nowhere-man” (parafraseando la canción de The Beatles), que no acabo de
quitarme de encima, pese a la fortuna que supone vivir en una ciudad “a escala
humana”: Santander, donde –al igual que las ciudades renacentistas o de la
Antigua Grecia- la Belleza se halla a un paseo de distancia y la gente se
“encuentra” y relaciona por la calle, sin necesidad de cuadrar agendas con un
mes de antelación.
Desde 1997 trabajo para el Ayuntamiento de dicha ciudad en
el ámbito de la Juventud, primero realizando un estudio sociológico y diseñando
el I Plan Integral para jóvenes; y desde 1999 gestionando el área municipal de
Juventud como responsable técnicowww.juventudsantander.es
Debido a mi espíritu diletante, siempre he tenido muchas
inquietudes y hobbies, de los cuales ninguno se me ha dado bien del todo, pero
tampoco mal del todo. Durante la primera parte de mi vida el principal fue el
fútbol, donde gocé de mi “momento de gloria” en los juveniles del Racing de
Santander, cuando ganamos 4-2 al Real Madrid, con dos goles míos. Al año
siguiente – tras pasarme un duro verano estudiando y entrenando-conseguí entrar
a formar parte de la Facultad de Derecho y del equipo filial del Racing.
Lamentablemente las clases y los entrenos tenían lugar a la misma hora, por lo
que acabé siendo víctima de las temibles “S.S.”: Suspensos y Suplencias.
Sin embargo, aquella crisis vital me proporcionó dos
oportunidades que marcaron mi vida: El dejar de estudiar leyes supuso un alivio
para un ácrata como yo, y me permitió elegir mejor mi carrera y estudiar en la
Facultad española de C. Políticas y Sociología más prestigiosa del momento: la Universitat
Autònoma de Barcelona. Amén de que mi declive en el fútbol me permitió
centrarme en los estudios. En segundo lugar, el “error” inicial en la elección
de mis estudios, hizo que coincidiera en Derecho con la que sería mi “eterna
novia” desde los 19 años y la madre de mis hijos: mi pareja Sandra.
Años después, en el 2006, me unía Sandra -de profesión “abog-hada”- en una
ceremonia pagana (al estilo de los antiguos celtas) que tuvo lugar en un bello
bosque de Ucieda, rodeados de naturaleza y de 69 amigos, con posterior fiesta y
conciertos a cargo de Mario San Miguel y Lazy, grandes músicos cántabros. Fruto
de esta unión, “florecieron” Jorge (2008) (Leer relato "Mi Maestro") y Simón (2011)(Leer relato "Un regalo caído del cielo").
Tras el fútbol (donde también he sido entrenador de
fútbol-base, resultando campeón de fútbol femenino –jugando contra chicos- con
las alevines del Racing), la otra afición que marcó mi etapa adulta y –en
cierta manera sustituyó a la anterior- fue la escritura. De ahí surgieron mis
libros y otros proyectos asociativos en colaboración con escritores y amigos: Como
la revista underground A través del Espejo; o
las antologías de relatos breves de la asociación “Circulo Decadente” (publicamos una trilogía: La voz de Calíope, Barbarie y Cuentos
sin venir a cuento). Otra iniciativa no lucrativa muy especial que impulsé
fuera de mi trabajo, fue el homenaje al poeta maldito Jesús Lizano. En él se
implicaron una veintena de artistas cántabros, en un precioso acto conjunto dedicado
al anti-maestro “Lizanote de la Acracia”, como gustaba de auto-denominarse:
Jesus Lizano recitando en la calle:
Homenaje a Jesús Lizano en Santander:
La música –aunque nunca la he estudiado- es otra de mis aficiones. Además de mi colección de LPs (dominada por el pop-rock español de los 80´s y –sobre todo- el rock de los 60-70´s en G.B.,USA y otros países), disfruto mucho con la percusión africana (donde llegamos a formar un grupo con varios amigos: “ Kepaké”) y con el canto (pasé de cantar en la ducha a acudir a un taller de Canto moderno, que me está enganchando casi tanto como los de percusión).
Las prácticas energéticas y espirituales (reiki, chi-kung, ho´oponopono, sintonizaciones arquetípicas, katsugen undo, mindfulness…) también me interesaron desde que descubrí el yoga y la meditación, a los 18 años.
En definitiva, en poco más de medio siglo de vida he “jugado en muchos campos”, a veces he perdido y otras he ganado. A veces he recibido entradas muy sucias que me han llegado a lesionar y dejarme un tiempo “en el dique seco”. Pero siempre ha merecido la pena jugar al juego de la vida. Sobre todo por unos pocos “entrenadores” que me han hecho crecer como jugador; y por muchos compañeros-amigos de equipo con los que he disfrutado jugando, aunque varios abandonaron este terreno de juego demasiado pronto... (Leer relato "Cuando un amigo se va...)